NORDICISMO: NORTEAMERICANISMO Y EUROPEISMO
El nordicismo hace su aparición con la irrupción hegemónica del liberalismo anglosajón desde el segundo tercio del siglo XIX. Una de sus características más señalada ha sido su racismo, afianzado por la "misión civilizadora del hombre blanco" como ideología propagandística de los imperios liberales colonialistas. A aquella competición depredadora anglosajona sobre una periferia en crisis, muchos quisieron aunarse o simplemente identificarse con los vencedores. Dos ejemplos tardíos, ya en el siglo XX, fueron los proyectos editoriales de Fondo de Cultura Económica en México, proyectado por Daniel Cosío Villegas, y que tenía en la difusión del pensamiento anglosajón su máxima, mientras en España, destacaba la empresa de la Revista de Occidente, del conocido filósofo José Ortega y Gasset, que apostaba por el pensamiento alemán. Ambas empresas estuvieron en pugna por el control de la empresa libresca en el mundo hispano, de ahí que Ortega se negara a que Cosío Villegas llevara a buen puerto su empresa editorial respondiendo "El día en que los americanos tengan que ver en nuestras vidas editoriales y universitarias, ellas se convertirán en una cena de negros".
El caso es que ambas empresas abrazaron el pensamiento extranjero culmen de la civilización. En nuestros días el nordicismo continúa su marcha y hegemonía en sendos países, ahora llamado, norteamericanismo en México y europeismo en España. Dos formas de servidumbre política, de falta de soberanía real y de dejadez por llevar adelante verdaderos proyectos políticos universalistas.


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